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26 de octubre de 2026

La perla perdida de Cixi: 5 misterios de la joya más legendaria de la emperatriz

Retrato en blanco y negro de la emperatriz viuda Cixi con tocado y borlas de perlas
La emperatriz viuda Cixi, con borlas de perlas en el tocado

Historia de las gemas · Segunda parte

Te dijimos que era una historia para otro día. Hoy es ese día.

En resumen

Cuando la emperatriz viuda Cixi fue sepultada en 1909, siguiendo la costumbre funeraria china, se le colocó una joya en la boca, conocida en la tradición popular como una “perla nocturna” (yèmíngzhū, 夜明珠). En julio de 1928, las tropas del señor de la guerra Sun Dianying saquearon su tumba y se la arrancaron. Nunca se recuperó, y nadie la examinó jamás, así que no sabemos si era una perla verdadera o, como sugiere su leyenda luminosa, una fluorita.

En la primera parte contamos cómo una emperatriz se enamoró del rosa de la turmalina, hasta el punto de mover toneladas de piedra desde California. Pero si la turmalina fue su capricho, las perlas fueron su lenguaje de poder. Y una de ellas, la última, la acompañó a la tumba y desapareció en una noche de dinamita.

1. Tres mil quinientas perlas sobre los hombros

En la corte Qing, las perlas no eran un simple adorno. Las mejores, las “perlas del este” de los ríos de Manchuria, la tierra de origen de la dinastía, estaban reservadas a la familia imperial. Llevarlas era llevar el rango encima.

Cixi llevó esa idea a su extremo. La princesa Der Ling, que fue su dama de honor, describió en sus memorias una capa tejida con unas 3,500 perlas, cada una del tamaño de un huevo de canario, que la emperatriz se ponía en las grandes ocasiones. Una red de perlas sobre la seda imperial, rematada con coral y gemas de color.

Detalle de un retrato de Cixi con la capa de red de perlas, coral y gemas sobre seda amarilla
La capa de perlas, en detalle de un retrato de la emperatriz

3,500 perlas

en una sola capa, según la princesa Der Ling

Hoy no queda rastro de ella. Como casi todo lo que rodeó a Cixi, solo sobrevive en retratos, fotografías y testimonios.

2. Una perla para la eternidad

Cixi murió el 15 de noviembre de 1908, apenas un día después del emperador Guangxu, su sobrino. La coincidencia escandalizó a la prensa de medio mundo, que ilustró a los dos soberanos expuestos lado a lado.

Ilustración de prensa francesa de 1908 con Cixi y el emperador Guangxu expuestos en su lecho fúnebre
La prensa francesa imagina el velatorio de Cixi y Guangxu, 1908

Su tumba, en el valle de Putuo dentro de los Mausoleos Qing del Este, se había terminado de reconstruir semanas antes, con un lujo que superaba al de muchos emperadores. Allí fue sepultada en 1909, rodeada de tesoros. Según el relato atribuido a Li Chengwu, sobrino del eunuco Li Lianying, a sus pies se colocaron incluso dos sandías talladas en jadeíta.

Y en su boca, como mandaba una antigua costumbre funeraria china, se depositó una joya. La tradición sostenía que proteger así al difunto preservaba su cuerpo. La leyenda le dio un nombre: la perla nocturna.

Torre del mausoleo en los Mausoleos Qing del Este con el altar de piedra en primer plano
Los Mausoleos Qing del Este, donde reposa Cixi

3. Julio de 1928: la noche de la dinamita

Veinte años después, China era un mosaico de señores de la guerra. En julio de 1928, el general Sun Dianying llevó a sus tropas a los mausoleos con el pretexto de unas maniobras militares. Volaron con dinamita la entrada de la cámara funeraria de Cixi, abrieron el ataúd y se llevaron todo lo que brillaba.

La perla no se salvó: se la arrancaron de la boca. Las crónicas cuentan que el cuerpo, sorprendentemente bien conservado, quedó tirado en el suelo de la cámara.

Fotografías en blanco y negro de la tumba de Cixi tras el saqueo de 1928, con escombros en la entrada
La tumba tras el saqueo de 1928
Relieves de piedra tallada en el interior de la cámara funeraria del mausoleo de Cixi
En el interior de la cámara funeraria

El escándalo fue enorme. Puyi, el último emperador, exigió justicia desde su exilio. Hubo arrestos de soldados que intentaban vender perlas robadas, pero los grandes tesoros nunca volvieron.

4. ¿Perla o fluorita?

Aquí la historia se vuelve fascinante para cualquiera que ame las gemas. La leyenda dice que la “perla nocturna” de Cixi brillaba en la oscuridad; algunas versiones aseguran que estaba partida en dos mitades que resplandecían en verde al unirse.

El problema es que una perla, la verdadera, hecha de nácar, no brilla en la oscuridad. Su belleza es el oriente, ese lustre que juega con la luz, pero no la produce.

Esfera de fluorita verde sobre una base de madera tallada
Esfera de fluorita verde, a la luz
Esfera de fluorita brillando en verde en la oscuridad
Y en la oscuridad: la “perla nocturna”

Lo que sí brilla es la fluorita. Algunas fluoritas tienen fosforescencia natural: absorben luz y la devuelven lentamente, con un resplandor verdoso, gracias a defectos en su estructura cristalina y a trazas de tierras raras. Por eso, en el mundo gemológico chino, la mayoría de las piezas que se venden como yèmíngzhū son esferas de fluorita, y algunas, ojo, están recubiertas con pigmentos fosforescentes artificiales.

Si brillaba, probablemente no era una perla. Si era una perla, no brillaba.

La verdad es que nadie lo sabe. La joya nunca se examinó y su rastro se perdió en 1928. Pudo ser una gran perla natural, como afirman las crónicas más sobrias, o una fluorita cuyo resplandor alimentó la leyenda. Esa duda es, quizá, lo que la ha mantenido viva durante casi un siglo.

5. ¿Dónde está hoy?

Aquí empiezan los rumores. El más famoso asegura que Sun Dianying compró su impunidad repartiendo el botín, y que la perla de Cixi acabó en manos de Soong Mei-ling, la esposa de Chiang Kai-shek, quien la habría lucido en sus zapatos de gala. Es una historia irresistible, pero nunca se ha confirmado.

Lo único seguro es que la perla, o lo que fuera, desapareció. Y que la mujer que gobernó desde detrás del trono se fue a la eternidad con un misterio en la boca.

Retrato de la emperatriz viuda Cixi pintado por Hubert Vos en 1905
Hubert Vos, retrato de la emperatriz viuda Cixi, 1905

Epílogo

Turmalina rosa en vida. Perlas sobre los hombros. Una gema sin nombre en la tumba.

Cixi entendió antes que nadie que una joya nunca es solo una joya.

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Preguntas frecuentes

¿Qué era la perla de Cixi?

Era la joya colocada en la boca de la emperatriz viuda Cixi al ser sepultada, según la costumbre funeraria china. La tradición popular la llama “perla nocturna” (夜明珠). Fue robada en 1928 y nunca se recuperó.

¿La perla nocturna de Cixi era una fluorita?

No se sabe, porque nunca se examinó. Las perlas de nácar no brillan en la oscuridad, mientras que algunas fluoritas tienen fosforescencia natural. Si la joya realmente brillaba, como dice la leyenda, es probable que fuera una fluorita u otro mineral luminiscente.

¿Quién robó la perla de Cixi?

Las tropas del señor de la guerra Sun Dianying, que saquearon la tumba de Cixi en los Mausoleos Qing del Este en julio de 1928.

¿Es cierto que la perla acabó con Soong Mei-ling?

Es un rumor muy difundido, según el cual terminó adornando los zapatos de la esposa de Chiang Kai-shek, pero nunca se ha confirmado.

¿Cuántas perlas tenía la capa de Cixi?

Según la princesa Der Ling, su dama de honor, unas 3,500 perlas, cada una del tamaño de un huevo de canario.


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